lunes, 6 de junio de 2022

CAMUY Y UTUADO A OTRA FINAL DE SECCIÓN

Camuy y Utuado han tejido una de las más antiguas y atractivas rivalidades del Béisbol Doble A. Durante 75 años han librado múltiples “batallas” en los diamantes del Ramón Cabañas de Utuado (antiguo y actual) y del Juan Francisco “Cheo” López de Camuy. Sus épicas confrontaciones han cimentado una apasionante rivalidad entre ambas novenas y sus respectivas fanaticadas.

Se han enfrentado en 18 Series de Postemporada; 12 Semifinales, 5 Finales y en una ocasión en el Carnaval de Campeones (2007). Utuado ha ganado 12 series y Camuy 6. La última fue el año pasado, 2021, cuando luego de los Arenosos terminar primeros en el Norte, fueron eliminados por los Montañeses en la Semifinal A, 2 victorias a 1.

A partir de mañana domingo, 29 de mayo de 2022, se enfrentarán nuevamente, esta vez en otra Final del Norte. Será la sexta (6) confrontación en finales de sección. Utuado derrotó a Camuy en las finales de sección del 2011, 2012 y 2014. Camuy se impuso en las finales de sección de 2015 y 2018.

Se han enfrentado en 89 ocasiones en la postemporada con un saldo de 51 victorias para los Montañeses (51-38; .573) y 38 para los Arenosos (38-51; .427). Al final del artículo publico una tabla que recoge el historial de sus confrontaciones en la postemporada.

En la fase regular de este año, Camuy le barrió la serie a los Montañeses 4-0. Sin embargo, Utuado se transforma en la postemporada y lo demostró una vez más eliminando en la Semifinal A al excelente equipo de Manatí que terminó primero en el Norte. De hecho, le ganó los últimos tres juegos de la reñida serie.

Los invito a que lean el próximo artículo en el que aludo a las estadísticas y detalles de las cuatro confrontaciones de Camuy y Utuado en la temporada regular de este año. Pero, sobre todo, invito a las fanaticadas de ambos equipos a que acudan masivamente al “Cheo” López y al Ramón Cabañas a respaldar a sus respectivas novenas y disfrutar de otra clásica confrontación entre dos equipos banderas de la pelota Doble A. Será muy placentero saludarles personalmente y les recuerdo que las transmisiones de los juegos de los Montañeses, a cargo de “Pachy” Rodríguez y “Jun” Juarbe, se difunden a través de WUPR Éxitos 1530 AM y 98.3 FM. El juego de mañana domingo comienza a las 5:00 de la tarde y la Super Antesala de los Montañeses a las 4:30 de la tarde.






LOS MONTAÑESES DE UTUADO A LA FINAL DEL NORTE

En una reñida semifinal de 5-3 y no apta para cardiacos, los Montañeses eliminaron a los líderes del Norte Atenienses de Manatí, en cuatro juegos (3-1). La única victoria de Manatí se produjo en el primer partido y de forma dramática. Un juego en que, en la primera entrada, Utuado conectó tres “hits”, anotó dos carreras, pero desafortunadamente, le propinaron los tres “outs” en corridos agresivos de bases; dos “outs” en tercera base y el otro en segunda base.

Aun así, Utuado asumió la delantera en la sexta entrada cuando su receptor Michael Díaz conectó un doble con tres a bordo que limpió las base y le dio la delantera a Utuado 5-2. Manatí fue recortando la desventaja y el juego llegó empatado a la novena entrada 5-5. Manatí bateaba en la baja del noveno con dos “outs”, nadie en base y todo presagiaba que el juego iría a entradas extras. Pero, con dos “outs” y frente al efectivo cerrador de los Montañeses, Rayan Hernández, la tercera base de Manatí, Luis Agosto, conectó un batazo extraviado y sin mucha fuerza por detrás de primera base que se convirtió en doble. Acto seguido, el defensor del primer cojín de los Atenienses, Roberto Jiménez, conectó un jonrón de línea por el bosque izquierdo para dejar en el terreno a Utuado. En la apretada derrota, los Montañeses evidenciaron una vez más que se crecen en la postemporada y que aún con su bizarra primera entrada ofensiva podían derrotar a los Atenienses.

Así fue. Utuado ganó los próximos tres desafíos para eliminar a los Atenienses. Tres reñidos partidos que culminaron con marcadores de 9-7, 4-3 y 6-5. En el segundo desafío, Utuado viniendo de atrás, sacó su cría y se anotó el primer triunfo para empatar la serie (1-1). Utuado perdía 7-2 y marcó cinco carreras en la baja del sexto para empatar el juego y dos más en la entrada de la suerte, la baja del séptimo para irse al frente 9-7 y así concluyó el juego.

El tercer desafío lo ganó Utuado, 4-3, para tomar ventaja en la serie (2-1). Manatí vendió cara su derrota; perdía por el margen mínimo (4-3) en la novena entrada y colocó a sus primeros dos bateadores en base sin “outs”. Ahí, el cerrador de Utuado, Rayan Hernández, se creció y con la ayuda del receptor Juan Medina, que sacó a un corredor tratando de robar la tercera base colgó un enorme cero en la pizarra; el cero de la victoria. 

En el cuarto y último desafío de la serie, Manatí anotó dos carreras en la primera entrada, dos en la segunda y una en la tercera, para irse al frente 5-0. Pero en la baja del tercero, Utuado anotó seis veces frente al estelar Tomás Rodríguez, para tomar ventaja, 6-5. Las últimas tres carreras de Utuado en esa entrada fueron de la autoría de Juan Medina con un cuadrangular con dos a bordo y dos “outs”. Esas fueron las últimas carreras del desafío porque Tomás Rodríguez se auto relevó y los relevistas de Utuado le colgaron seis ceros consecutivos a la poderosa ofensiva de los Atenienses. No obstante, el reñido desafío estuvo saturado de dramatismo. En la séptima, Manatí colocó tres corredores en base con dos “outs”. Corría en tercera Jesmuel Valentín y frente a un envío del relevista Jorge Crespo, el bateador Ángel Maldonado conectó un machucón que se alejó como a 20 pies del plato y como a cinco pies de la línea que divide el terreno “fair” del terreno “foul” por el área de tercera base. Juan Medina (receptor) se levantó rápidamente, corrió tras la bola, la atrapó y como un gato se lanzó al aire sobre Jesmuel Valentín y lo tocó cayendo de bruces en terreno “foul”. Ese fue un “out” monumental; esa era la única alternativa defensiva para propinar un “out” en ese batazo. En la octava entrada, Manatí colocó corredores en segunda y tercera sin “outs”. Entró a relevar Manuel Romero y procedió a ponchar a Yomar Valentín para el primer “out”. Con la primera base desocupada, sabiamente, el dirigente de Utuado, Efraín “El Cano” García, ordenó boleto gratis intencional a Jesmuel Valentín para llenar las bases. El relevista Manuel Romero se creció nuevamente y eliminó al cuarto bate Julio Maldonado con un palomón que capturó Edwin Medina cerca de la segunda base. Con dos “outs”, Edgar Corcino pegó una peligrosa línea que se capturó el jardinero izquierdo Abdiel Rodríguez en la zona de seguridad. Ese fue otro cero espectacular del cuerpo monticular de Utuado en la serie. Pero las angustias de los fanáticos de los Montañeses no terminaban. En la novena entrada, con el juego 6-5, Manuel Romero le otorgó boleto gratis al abridor de la tanda de los Atenienses, Roberto Jiménez. Bateando Luis Agosto, Jiménez se estafó la segunda base para colocar la carrera del empate en segunda sin “out”. Sin inmutarse, Manuel Romero eliminó a Luis Agosto con un elevado corto al central, ponchó tirándole a Ángel Maldonado y retiró con rodado de campocorto a primera a Christian Maldonado, para colgar otro espectacular cero, el de la victoria, el del pase de Utuado a la Final del Norte.

Así de reñida fue esa serie, en la que el cuerpo de relevo de los Montañeses y su hábil manejo por el dirigente Efraín “El Cano” García, jugó un papel protagónico. Considero que Juan Medina, receptor en las tres victorias, el que propinó el sensacional “out” de la séptima entrada y el que conectó el jonrón decisivo en la tercera entrada con dos en base para poner al frente a Utuado 6-5, fue el MVP de la serie. También es menester destacar las actuaciones de Manuel Romero (1-0), un salvado, efectividad de 1.59 y le batearon para .056 (18-1), Rayan Hernández, dos salvados, José Galán, 1-0, 2.70; inició el tercer desafío, lanzó 6 2/3 de entradas y dejó a Utuado al frente 4-1, Antonio Candelaria, 500 (14-7) con cinco impulsadas, Abdiel Rodríguez, .400 (10-4), Christian Martínez con el bate (.364) y el guante, Roderick Barceló, .375 (8-3), Jonathan Gelpi .308 (13-4) …

Utuado, derrotó convincentemente a Manatí en bateo .282 contra .237, promedio de efectividad de los lanzadores 4.54 contra 5.56 y en el fildeo Utuado cometió ocho errores (9.47) y Manatí, cuatro (.973). 

Hay que darle mucho crédito al astuto dirigente Efraín “Cano” García y a su cuerpo técnico que manejaron magistralmente sus fichas, particularmente, el movimiento de los lanzadores.


¡AHÍ ESTÁN LOS MONTAÑESES!



“EN EL BÉISBOL UNO NO LA HA VISTO TODO”

Todos los juegos de béisbol acarician la novedad. De ahí, el adagio beisbolero: “En el béisbol uno no la ha visto todo”.

Precisamente, en el último juego de los Montañeses de Utuado en la serie regular (2022), se produjeron varios hitos históricos. El sábado, 29 de abril de 2022, Utuado recibió la visita de Hatillo. En la baja de la tercera entrada, Utuado anotó 17 carreras empatando la marca carreras anotadas en un “inning” en la Doble A. Previamente, el 6 de marzo de 2005, Camuy anotó 17 carreras contra Utuado en la octava entrada. Así que, los Montañeses han estado en las dos caras de la moneda.

No obstante, la tórrida ofensiva de los Montañeses estableció varias marcas:

1.      Catorce (14) carreras anotadas antes de que se propinara el primer “out”.


2.      Dieciséis (16) bateadores desfilaron por el cajón de bateo antes de que se propinara el primer “out”.


3.      Veintidós (22) bateadores desfilaron por el cajón de bateo en la entrada, uno más que los 21 de Camuy el 6 de marzo de 2005.


4.      Cuatro (4) bateadores de Utuado consumieron tres turnos al bate en la entrada.


5.      Edwin Medina recibió tres boletos gratis en la entrada.

6.      Las seis carreras empujadas por Hibraim Córdova en la entrada, cuatro con un “Grand Slam”, empató la marca de empujadas en una entrada. El 28 de marzo de 1971, Carlos Lugo (Yauco) entró a batear de emergente en la séptima entrada y conectó dos jonrones con dos en base cada uno en ese “inning” para establecer la marca de carreras empujadas en una entrada (6).

Ese juego demuestra que: “En el béisbol uno no la ha visto todo”.

Ese fue el último desafío en la fase regular de los Montañeses que arribaron cuartos en el Norte y enfrentaron en la semifinal a los Atenienses de Manatí que arribaron primeros. En el primer desafío de la serie y en la misma primera entrada, el abridor de la tanda ofensiva de los Montañeses, Edwin Medina, llegó a base por error, el segundo bate Abdiel Rodríguez conectó hit, el tercer bate Hibraim Córdova recibió boleto gratis y se llenaron las almohadillas. El cuarto bate “Toño” Candelaria conectó “hit” y trajo al plato dos carreras. El quinto bate Luis Rodríguez recibió pelotazo. El sexto bate Juan Medina conectó “hit” y se acabó la entrada. El lector que no presenció o escuchó el desafío, se preguntará… ¿Cómo se acabó la entrada si los seis bateadores llegaron a base? ¿Dónde y cuándo se propinaron los tres “outs”? Ahí está la novedad. Con el “hit” de “Toño” Candelaria, Hibraim Córdova quiso alcanzar una base adicional y le propinaron “out” en tercera del nueve al cinco para los que anotan. En la misma jugada, “Toño” Candelaria quiso adelantar a segunda y le propinaron el segundo “out” del cinco al cuatro para los que anotan. Luis Rodríguez, que siguió esa “doble matanza” con pelotazo y con el “hit” de Juan Medina, quiso llegar a tercera en un corrido suicida y le hicieron un homenaje del ocho al cinco para los que anotan. Tres “outs” en corridos de bases en una misma entrada, dos en tercera y el otro en segunda, nunca lo había visto y es que: “En el béisbol uno no la ha visto todo”. 

En ese primer juego de la serie, el receptor de Utuado, Michael Díaz, se lastimó (“hamstring”) en un corrido a primera base. Aun así, continuó jugando y en la sexta entrada conectó un doble con tres a bordo, que limpió las base y le dio la delantera a Utuado, 5-2. Aunque jugó el resto del desafío resentido, no pudo jugar en el resto de la serie. Al día siguiente, y por primera vez en la temporada, el glorioso veterano Juan Medina, que fungía como el bateador designado de los Montañeses, tuvo que ponerse los aperos. Hasta ese momento, Michael Díaz había sido el único receptor defensivo de Utuado en la campaña; serie regular y primer juego de la semifinal. Dicho de otra manera, Michael Díaz había estado detrás del plato en todas las entradas defensivas de Utuado (133 1/3). Ese es otro dato novedoso. La primera vez que ocurre en Utuado desde que llevo las anotaciones del equipo a partir de 1964.



La actuación de Juan Medina como receptor fue novedosa y decisiva. En su segundo juego detrás del plato (tercero de la serie), fusiló con un potente y certero tiro al veloz Brian Miranda, que intentaba robarse la segunda base. Brian Miranda terminó segundo en bases robadas con 11 y no había sido puesto fuera en intentos de robos. Más tarde, en ese mismo juego, Manatí perdía en la novena entrada, 4-3, y amenazaba con empatar el partido con corredores en primera y segunda y un solo “out”. Ahí, el dirigente de Manatí, Tony Valentín, ordenó un doble robo y Juan Medina con otro potente disparo, esta vez a tercera base y a una altura aproximada de ocho pulgadas sobre el terreno de juego, puso fuera al corredor José Rosario para el segundo e importantísimo “out” de esa novena entrada. En el cuarto partido de la serie y su tercero consecutivo como receptor, conectó un jonrón en la tercera entrada con dos a bordo y dos “outs” para darle ventaja a Utuado, 6-5, y así terminó el juego que conllevó la eliminación de Manatí. Cabe destacar que el jonrón se lo conectó a Tomás Rodríguez, que no había perdido un juego este año (7-0 y efectividad de 1.08). Ese jonrón le tumbó el invicto a Tomás Rodríguez.

Como si lo anterior fuera poco, en la séptima entrada de ese cuarto juego, con el marcador 6-5 a favor de Utuado, Manatí tenía tres en base con dos “outs” y corría en tercera Jesmuel Valentín. El bateador Angel Maldonado conectó un machucón por tercera base que se alejó como a 20 pies del plato y rodó como a 5 pies de la línea que divide el terreno “fair” del terreno “foul”. Juan Medina se levantó como un gato, corrió tras la bola, la atrapó con la mano desnuda y creyéndose acróbata del Circo de los Hermanos Marcos, brincó felinamente, de pecho y tocó en el hombro a Jesmuel Valentín mientras el árbitro principal, Rubén Ramos cantaba enérgicamente el “out”. Juan Medina, cayó de bruces en terreno “foul” ante la atónita mirada de Jesmuel Valentín y de su padre Tony Valentín, que miraba con aire de incredulidad lo ocurrido. Concluido el desafió, Jesmuel le confesó a Juan que creía que iba a anotar fácilmente y no anticipó su acrobacia.  Ese “out” monumental era la única alternativa defensiva para propinar un “out” en ese batazo. He sido testigo de gran parte de la carrera de Juan Medina en la Doble A y considero que esa es su mejor jugada defensiva porque para ejecutarla no se podía parpadear y requería además su movimiento acrobático y felino. Que la ejecutara a los 45 años, evidencia que: “En el béisbol uno no la ha visto todo”.

Utuado ganó los tres juegos de la serie con Juan Medina de receptor luciendo como en sus mejores tiempos. Por todo ello, Juan Medina (.333) fue el MVP de la serie, aunque es menester destacar las actuaciones de Manuel Romero (1-0), un salvado, efectividad de 1.59, le batearon para .056 (18-1), la de Rayan Hernández, dos salvados, Antonio Candelaria, .500 (14-7) con cinco impulsadas…

Definitivamente, hay que acudir a los estadios porque en cada juego existe el potencial de evocar el adagio: “En el béisbol uno no la ha visto todo”.

 

ARMANDO GALARRAGA, SU JUEGO “PERFECTO" Y OTRO TURNO AL BATE

El 2 de junio de 2010, el lanzador de los Tigres de Detroit, Armando Galarraga, derrotaba 3-0 a Cleveland y coqueteaba con la perfección cuando en la novena entrada retiró a los primeros dos bateadores y estaba a ley de un “out” para registrar el juego perfecto número 21 en los anales de las Mayores; a ley de un “out” para cubrirse de gloria. Desgraciadamente, en ese escenario se produjo una de las decisiones más erradas de un árbitro en la historia de Grandes Ligas. El “short stop” de Cleveland, Jason Donald, conectó un rodado por primera base que capturó Miguel Cabrera, quien le pasó la bola a Armando Galarraga, que cubrió la primera base para el tercer “out”. Fue ahí que afloró lo inesperado. Insólitamente, el árbitro de primera base, Jim Joyce, seleccionado en ese 2010 por los jugadores de Grandes Ligas como el mejor árbitro de las Mayores, se equivocó y decretó erróneamente que Jason Donald había llegado “safe” a primera. Uno de los sorprendidos por la bizarra decisión fue el propio Jason Donald, que se llevó ambas manos a la cabeza destilando incredulidad. Las imágenes de la jugada evidenciaron inequívocamente que la decisión de Jim Joyce fue incorrecta y sus consecuencias nefastas. Sin embargo, derrochando clase y prudencia, Galarraga no increpó al árbitro y se limitó a esbozar una espontánea e incrédula sonrisa. Regresó al montículo y terminó la faena retirando al próximo bateador. Más tarde en el vestuario, respondiendo a preguntas de periodistas, Galarraga dijo: “Nobody is perfect.” (Nadie es perfecto).

Esa misma noche, el árbitro Jim Joyce admitió que su decisión fue incorrecta y muy afectado expresó: “Fue la decisión más grande de mi carrera y la fallé. Le arruiné a ese chico su juego perfecto.”  La errónea decisión pudo subsanarse porque el Comisionado de Béisbol de las Grandes Ligas tenía la facultad para revocarla. Sin embargo, el entonces Comisionado Bud Selig se negó a intervenir y perpetuó con su abstención el incuestionable despojo del “juego perfecto” de Galarraga. Posteriormente, en el 2012, se lanzaron los últimos tres juegos perfectos de las Mayores: Phillip Hunter de la Medias Blancas (12 de abril de 2012), Matt Cain de San Francisco (13 de junio de 2012) y Félix Hernández de Seattle (15 de agosto de 2012). Dicho sea de paso, es la única vez que se han lanzado tres perfectos en un mismo año y el de Félix Hernández es el último y el número 23. Más tarde, Galarraga y el árbitro Jim Joyce, contribuyeron a la redacción del libro “Nobody Is Perfect” de Daniel Paisner.

En múltiples ocasiones, el árbitro admitió que se equivocó y su “mea culpa” (latín), hizo valer el adagio: “Es de humano el errar y de sabio el rectificar”. Ciertamente, las abrumadoras imágenes de la jugada evidencian que Jason Donald fue puesto fuera por más de un paso. Desafortunadamente, conociendo el entonces comisionado Bud Selig las admisiones del árbitro y habiendo observado las abrumadoras imágenes de la jugada, no ejerció su facultad y emuló a Poncio Pilato, “se lavó las manos”, perpetuando la injusticia. Para muchos amantes del béisbol, entre los que me incluyo, el error de juicio del árbitro y la omisión del Comisionado de intervenir mancharon la historia y las estadísticas de las Grandes Ligas.    

Afortunadamente, Galarraga tiene otro turno al bate y las Grandes Ligas la oportunidad de reivindicarse. Veamos.

La Universidad de Monmouth localizada en West Long Branch, New Jersey, tiene en su currículo un curso que se titula: Ley y Sociedad. El profesor del curso, Lawrence Jones, es un juez retirado de la Corte Superior del Estado de New Jersey y amante del béisbol de las Grandes Ligas; ocasionalmente escribe artículos sobre las Mayores.   

El curso Ley y Sociedad, tiene como objetivo estudiar cómo las fuerzas sociales influyen en el derecho y como el derecho sirve de instrumento para el cambio social. En este interesante curso, el profesor Lawrence Jones utiliza casos de la vida real para que los estudiantes produzcan trabajos que puedan tener un impacto más allá del salón de clase.

Para el profesor Lawrence Jones, el caso de Armando Galarraga es ideal para analizar el espíritu de las reglas del béisbol, las facultades del Comisionado y su impacto social. A tono con ello, el pasado de otoño de 2021, el profesor Lawrence Jones escogió el caso de Armando Galarraga y lo presentó a los estudiantes de la clase Ley y Sociedad para que redactaran un escrito sobre su impacto social.

Dieciséis estudiantes del curso se dieron a la tarea de analizar el impacto social y jurídico del interesante caso de Galarraga. Inicialmente, los estudiantes lo analizaron individualmente y luego se dividieron en equipos. Elaboraron argumentos legales y generaron una videoconferencia (Zoom) con Armando Galarraga, que sintiéndose conmovido y agradecido por el trabajo de los estudiantes, contó su historia. Eventualmente, los estudiantes llegaron a una conclusión casi unánime: Debe revertirse la decisión del árbitro Jim Joyce y acreditársele a Galarraga un juego perfecto   

El informe de 80 páginas redactado por los estudiantes analiza el espíritu de las reglas y argumenta que no solo en los tribunales de justicia, sino en cualquier foro en el que una persona tiene la autoridad para emitir una decisión, debe ejercer su discreción con sensatez y dictar la decisión correcta. Ese informe ya fue enviado al Comisionado de MLB, Rob Manfred ya que además de procurar que se haga justicia, uno de los objetivos del curso es evaluar cuán flexible es realmente la ley.

La noción de que la decisión de un árbitro es definitiva, no es correcta. El 24 de julio de 1983, se enfrentaron los Yankees y los Reales de Kansas City en un juego que pasó a la historia como el “Pine Tar Game”. En la alta de la novena entrada, George Brett enfrentó al relevista Rich “El Ganso” Goosage y le conectó un jonrón para que los Reales tomaran ventaja en el juego 5-4. A instancias del dirigente de los Yankees, Billy Martin, el receptor Rick Cerone tomó el bate con el que Brett conectó el cuadrangular y se lo entregaron al árbitro principal, Tim McClelland, alegando que su longitud estaba impregnada con resina de pino más allá de las 18 pulgadas permitida y que, por tanto, el jonrón se produjo con un bate ilegal. Cabe destacar que Brett había utilizado el mismo bate durante sus cuatro (4) turnos previos en el juego. El árbitro principal Tim McClelland tenía la responsabilidad de decidir el reclamo del manager de los Yankees basado en la regla 1.10(c) que estaba vigente para la época y que no permitía el uso de sustancias para mejorar el agarre del bate más allá de 18 pulgadas desde la base del bate. Al concluir que el bate tenía resina más allá de las 18 pulgadas permitidas (alrededor de 23 pulgadas), apuntó a Brett y lo declaró “out” culminando el partido con la victoria de los Yankees. Los Reales presentaron una protesta ante el presidente de la Liga Americana, Lee MacPhail, y este resolvió que Brett no usó la resina para que la pelota recorriera mayor distancia y revocó la decisión del árbitro Tim McClelland. Resolvió que, si un dirigente entiende que el bate está impregnado con resina más allá del área permitida, tiene que alegarlo al árbitro antes de que el bateador consuma su turno y no esperar, acomodaticiamente, al resultado del batazo. Lee MacPhail ordenó la reanudación del juego para el 18 de agosto de 1983. Este ejemplo ilustra cómo se puede dejar sin efecto la decisión de un árbitro.

Dicho sea de paso, para la reanudación del juego comparecieron cuatro árbitros distintos a los que actuaron el 24 de julio. A sabiendas de ello, Billy Martin modificó su alineación defensiva y colocó en el jardín central al lanzador Ron Guidry y en segunda base al zurdo Don Mattingly. Una vez se inició la reanudación del desafío, le ordenó al lanzador George Frazier (quien sustituyó a Rich Goosage) que se virara y lanzara sucesivamente a primera y segunda base alegando que George Brett no pisó ni la primera ni la segunda base durante su recorrido. Ambas apelaciones fueron rechazadas por los árbitros y Billy Martin protestó el juego arguyendo que por no estar el cuarteto de árbitros presentes cuando Brett recorrió las bases no podían determinar si las pisó o no. El astuto reclamo de Billy Martin fue desestimado porque anticipándose al mismo, el cuarteto original de árbitros había plasmado en el acta del juego el recorrido legal de las bases por parte de Brett.

Hasta 1990, si un lanzador tiraba nueve entradas sin permitir “hits”, se le acreditaba un “no-hitter”, aun cuando el juego se extendiera a entradas extras y le conectaran un “hit” en una entrada extra. Bastaba con que en las primeras nueve entradas no le conectaran “hits”. En 1991, las Grandes Ligas cambió la regla de un “no-hitter” y lo definió como un juego en el que un lanzador o lanzadores completan un juego de nueve entradas o más sin permitir “hit". Bajo esta nueva definición, la obra maestra del “Conejo” Harvey Haddix (26 de mayo de 1959), se convirtió en uno de los 12 “no-hitters” de “extra-innings” que fueron borrados de los libros de récords. La respuesta de Haddix fue: "Está bien. Sé lo que hice". Ese día, Haddix lanzó 12 entradas perfectas contra los Bravos de Milwaukee y esa labor es considerada por muchos como el mejor desempeño de un lanzador en la historia de las Grandes Ligas. Sin embargo, como la definición de un “no-hitter” de 1991 tenía carácter retroactivo, 31 años después, Haddix fue despojado de su gesta. 

Podría seguir abundando sobre decisiones de árbitros y de reglas que han sido revocadas o dejadas sin efecto en las Grandes Ligas, pero huelga. 

Lo cierto es que las circunstancias que rodean la joya monticular de Armando Galarraga son únicas; el corredor y el árbitro admitieron que la decisión fue incorrecta y la evidencia visual es abrumadora e indiscutible. Por ende, revertir la decisión del árbitro Jim Joyce no abrirá una caja de Pandora que promueva futuras reversiones de decisiones de los árbitros. 

En su escrito, los estudiantes citan atinadamente el caso de Westinghouse Electric Corp. v. United Electrical Radio Co., resuelto el 20 de abril de 1946, en el que en su opinión el Juez Horace Stern señaló sabiamente que "un mal sufrido sin un remedio es una mancha en la buena administración de justicia". 

Por otro lado, sabido es que la idea de cambiar una decisión tan trascendental no es bien vista por la cúpula de MLB que se caracteriza por sus reglas rígidas y el estricto celo por su historia. Pero si se aspira a ser celoso con la historia, atemperarla a la verdad y procurar justicia, la pregunta obligada es: ¿Se puede revocar la decisión sin causar daño? La respuesta es sí. Nuestro Tribunal Supremo resolvió en el caso de Sucn. Álvarez v. Secretario de Justicia, 150 DPR 252 (2000), que cualquier interpretación que resulte absurda al propósito por el cual fue creado un estatuto debe ser rechazada. En otras palabras, no se pueden perpetuar inequidades residuales por un culto a una “inmunidad” que no existe. 

El comisionado de béisbol conserva la facultad para revocar la decisión del árbitro Jim Joyce. Si Rob Manfred enlaza sus facultades a la sensatez, al celo por que prevalezca la verdad y al espíritu del juego, le haría justicia a Armando Galarraga y atemperaría lo ocurrido con la historia. De no hacerlo, perpetuaría la injusticia.  

lunes, 14 de marzo de 2022

TRIUNFOS TRAS TRIUNFOS…

Amparados en un hermético cuerpo monticular, los Montañeses de Utuado derrotaron a Manatí, 1-0, el viernes y 3-1, a Barceloneta, el sábado. El viernes, el diestro Chis Galarza permitió un solo hit a la fuerte ofensiva de los Atenienses en seis y un tercio de entradas (6.1). Ese hit se produjo abriendo la séptima entrada y salió del bate del veterano primera base de los Atenienses, Julio Maldonado. Luego, el dominante relevo de los Montañeses completo la blanqueada sin permitir hits, Manuel Romero (dos tercios de entradas), Jorge Crespo ponchó a los tres bateadores en la octava y el cerrador Rayan Hernández se apuntó el salvado.

El sábado, en la inauguración de la temporada en Utuado, hizo su debut el derecho Juan Aponte, que limitó la ofensiva de Barceloneta a una carrera durante cuatro entradas en las que ponchó a siete contrarios. En la quinta entrada, el dirigente de los Montañeses, Hiram Ruiz, recurrió nuevamente a su poderoso cuerpo de relevo (Jaime Acevedo, Manuel Romero, Jorge Crespo y Rayan Hernández) para pintar de blanco en el resto del desafío a los Industriales de Barceloneta y derrotarlos 3-1. Ganó en relevo Manuel Romero y Rayan Hernández se apuntó su segundo salvado del fin de semana.

En las 18 entradas de la doble cartelera, los lanzadores de los Montañeses permitieron una solitaria carrera y tan solo cinco hits. Esos dos triunfos fueron muy significativos para Utuado, ya que la victoria del viernes fue la número 898 en juegos de Serie Regular y la del sábado, la número 899. 

Aquí el historial:

En la primera etapa (1940-1942), el Utuado Stars obtuvo 24 contra ocho fracasos;

1940: 11-1

1941: 10-3 (Campeones de Puerto Rico).

1942:  3-4

Subtotal: 24-8

En la segunda etapa (1954 al presente), su marca, incluyendo esta temporada (2-1), es de 875-805. La suma de ambas etapas totaliza 899-813 (.525).

Los Montañeses juegan en su Estadio Ramón Cabañas este próximo miércoles, 16 de marzo, contra Camuy y el viernes, 18, contra Florida. Estamos tocando a la puerta de la victoria número 900, gesta que solamente ha logrado un puñado de equipos en la pelota Doble A. Si asistes al Ramón Cabañas pudieras ser testigo de otro hito histórico de nuestro laureado equipo. 

Luis Cortés Delgado… tres generaciones

 

En contadas ocasiones, dos generaciones de una familia han jugado para un mismo equipo del béisbol Doble A. En Utuado, Andrés Negrón y su hijo Andrés “Tuty” Negrón, Rafael “Rafy” Pérez y Osvaldo “Valdito” Pérez, Miguel “Papi” Rodríguez y Miguelito Rodríguez, Juan “El Rookie” Medina y su hijo Juan Medina… Es más raro aun que tres generaciones de una familia hayan militado en un mismo equipo. Ese es el caso de la familia Cortés; Aníbal (abuelo), “Willo” (hijo) y Luis (nieto). Por ello, redacté este relato que alude a esta icónica familia utuadeña.

 


Inicio con el patriarca Aníbal Cortés Rivera, que nació en Utuado en 1922 y falleció en el 2013 a la edad de 81 años (1922-2013). Comenzó a jugar Clase A en el 1936 con el Utuado Stars. Corría el año 1940 cuando se fundó la Doble A y uno de los equipos pioneros fue el Utuado Stars. Un trabuco que se nutrió con los talentosos jugadores del equipo Clase A en el que militaba Aníbal Cortés. Aníbal debutó en la tercera base convirtiéndose en el primer defensor de la esquina caliente de nuestro glorioso equipo. Aportó con el guante y el bate, y el Utuado Stars terminó la temporada regular con marca de 11-1. El 28 de julio de 1940 Utuado cayó en la final seccional frente al eventual campeón de Puerto Rico, los Piratas de Oscar Gandía.

 

Al año siguiente, 1941, Aníbal fue reclutado por el ejército de los Estados Unidos y enviado a combatir a la Segunda Guerra Mundial. Ello le privó de pertenecer al mítico Utuado Stars de 1941, que se proclamó campeón de Puerto Rico. Hiram Colón, otro utuadeño de pura cepa, lo sustituyó en la defensa del tercer cojín. La Segunda Guerra Mundial y las dificultades económicas que trajo consigo, obligaron al apoderado del Utuado Stars, Don Ramón Cabañas, a solicitar en 1943 un receso que se extendió hasta 1954. Cuando Aníbal Cortés regresó de la guerra en 1945, no había equipo Doble A en Utuado y se unió al equipo Clase A, “Utuado Soda Water”. En el 1954, el Utuado Stars regresó al seno de la Doble A y Aníbal se convirtió nuevamente en su tercera base. Allí permaneció hasta su retiro en la temporada de 1957, cuando tenía 35 años.


Su hijo, Luis “Willo” Cortés Pérez, nació en Utuado en el 1956.  A los 14 años (1970), comenzó a jugar béisbol en las llamadas guerrillas de nuestro pueblo; un equivalente al nivel de la Clase B. Al año siguiente (1971), con tan solo 15 años, debutó como tercera base, receptor y cuarto bate del equipo Clase A de Utuado. En 1973, luego de una destacada temporada en la Clase A, acudió a las prácticas de los Montañeses de Utuado que contaban con tres valiosos receptores: William Mariño, miembro de la Selección Nacional, “Willie” Villafañe y Pedro “El Pájaro” Candelaria. No pudo hacer el equipo en ese momento y optó por dedicarse a los estudios. Cuatro años más tarde, en 1977, fue firmado por los Montañeses como receptor y tercera base. Lamentablemente, en el 1980 sufrió una lesión en su brazo derecho y pasó a defender la primera base, además de actuar como bateador designado. Los compromisos de trabajo y sus turnos rotativos lo obligaron a mudarse a Manatí retirándose de la Doble A en 1981.

La tercera generación de los Cortés recayó en Luis Cortés Delgado, el nieto de Aníbal e hijo de “Willo”. Nació en Río Piedras el 13 de febrero de 1977. Los primeros dos años de su infancia transcurrieron en Utuado. Ante la mudanza de sus padres “Willo” y Nilda a Manatí, comenzó a jugar en las ligas “Pamper” del Atenas de Puerto Rico. Posteriormente, jugó en las Ligas Infantiles de Manatí y fue compañero de Carlos Beltrán y Javier Valentín. En el 1996 retornó a la casa de su abuelo Aníbal e ingresó a la UPR de Utuado. Eventualmente, obtuvo un bachillerato en Microbiología. En las postrimerías de la temporada de 1999, Miguel “Papi” Rodríguez lo llevó al equipo de los Montañeses y su dirigente Ernesto “Tito” González lo firmó. Debutó en una miniserie en la postemporada de 1979 contra los “Titanes” de Florida. Para ese entonces, el valioso guardabosque de Utuado, José “Pipe” López, se había lesionado y Luis lo sustituyó conectando siete hits en 12 turnos (.583). Ese mismo año (1999), debutó en la Coliceba con los Lobos Arecibo y obtuvo el premio de Novato del Año al proclamarse campeón de bateo con el robusto promedio de .481. Fue líder, además, en hits con 26. En esa época, yo era el vicepresidente de la Coliceba y tuve el privilegio de entregarle el trofeo de Novato del Año. 

 

Su primera temporada regular en la Doble A se produjo en el 2000, vistiendo las franelas de los Montañeses y bateó para .341 (88-30). En el 2004, pasó al equipo de Aguadilla y allí militó hasta el 2007. En el 2008 regresó nuevamente a las filas de los Montañeses donde ha permanecido hasta el día de hoy. 


En su primer año con Aguadilla (2004), fue colíder a nivel nacional en bases robadas con seis. En 2005, fue subcampeón de bateo nacional con .439 (57-25). El 2006 fue su año consagratorio; obtuvo el Título de Bateo de la Doble A con el mejor promedio de su carrera, .489 (92-45). Estableció la marca de hits para una temporada de 20 juegos con 45 y esa marca aún perdura. Dicho sea de paso, en esa temporada de 2006, Antonio “Toño” Candelaria, terminó segundo en hits conectados con 32. En 2006, Luis obtuvo el premio de Jugador Más Valioso y fue el embajador de la pelota Doble A en la Cena Olímpica.

 

No participó en el 2010 debido a que comenzó sus estudios de medicina. De igual manera su participación en las temporadas de 2011, 2012 y 2013 fue mínima, apenas consumió 51 turnos al bate en esas tres temporadas. En el 2014 se reincorporó a tiempo completo, bateó para .391 (69-27) y su aportación en todas las fases del juego fue clave para el campeonato nacional que obtuvieron los Montañeses. 

 

El ahora Dr. Luis Cortés Delgado ha participado en 21 temporadas. En los juegos de temporada regular ha conectado 347 hits en 1,053 turnos oficiales al bate para un promedio global de .330. De haber podido jugar en la temporada de 2010 y haber participado regularmente en las temporadas de 2011, 2012 y 2013, hubiese superado los 450 hits.

 

Durante ocho de las nueve décadas de la pelota Doble A, Aníbal, su hijo “Willo” y su nieto Luis han sudado con orgullo y entrega la camiseta del laureado equipo de Utuado. La única década de la pelota Doble A en que ninguno de los Cortés participó fue la de los ‘60.

 

El próximo viernes, 4 de marzo, cuando los Montañeses visiten a los Titanes de Florida, Luis vestirá nuevamente el mítico uniforme de Utuado. Al día siguiente, sábado, 5 de marzo, Camuy visita a Utuado y será una oportunidad dorada, una cita ineludible para honrar y agradecer los legados de los Cortés brindándole, puestos de pie, un sonoro aplauso a Luis cuando sea presentado en las ceremonias pre juego y cuando consuma su primer turno al bate.

HABLANDO DE ANTONIO "TOÑO" CANDELARIA


Debutó con los Montañeses en el 2001, precedido de un brillante desempeño en las categorías menores de Utuado. Poseedor de las codiciadas cinco herramientas que definen a un jugador sobresaliente, se apropió del tercer cojín de los Montañeses (su posición natural) mostrando, inmediatamente, sus destrezas defensivas y deslumbrando con el madero al promediar .328 (22 hits en 67 turnos). Tal y como se anticipaba, su año de novato presagió lo que le deparaba el futuro.

Su desempeño en la Doble A es simplemente magistral: 459 hits en 1,389 turnos oficiales al bate (temporada regular) para un promedio de .330, con 44 jonrones. Como señalé, “Toño” debutó en la Doble A en el 2001, la primera temporada de la Doble A que comenzó a utilizar el formato de 20 juegos para la campaña regular. Precisamente, la temporada anterior a esa, la del 2000, fue la última que se celebró bajo el formato de 28 juegos en la serie regular. De haber tenido “Toño” el beneficio de series regulares de 28 juegos, como lo era antes del 2001, hubiese superado ya los 600 hits. El cálculo aritmético es simple: ocho juegos adicionales durante 20 campañas equivalen a 160 juegos más. Toño promedia 1.22 hits por juego (459 hits en 376 juegos). La multiplicación de 1.22 hits por esos 160 juegos adicionales, equivale a 195 incogibles. Esos 195 hits sumados a los 459 que ha conectado totalizan 654 hits. Pero, anticipándome al válido argumento de que Toño no hubiese jugado en todos esos 160 juegos, calculé su promedio de juegos por temporada durante sus 20 campañas. Para obtener su porciento de juegos jugados por temporada, dividí los 376 juegos en que ha participado en temporadas regulares entre 400 que es el máximo de juegos durante esas 20 campañas (20 X 20 = 400). El cálculo arroja que ha participado en el 94% de los partidos de serie regular. Partiendo de ese 94%, los 160 juegos adicionales se reducen a 150 partidos. La multiplicación de esos 150 juegos por 1.22 (promedio de hits por juego de Toño) arroja 183 incogibles. La suma de sus 459 hits a los 183 incogibles adicionales, equivalen a 642 hits. Como dice el adagio, “Más claro no canta un gallo”.

Hasta el 2006 defendió la esquina caliente de los Montañeses y con la llegada de Carlos Valle en el 2007, desprendidamente, aceptó moverse a la primera base, convirtiéndose en un momento dado en el defensor del primer cojín más completo de la Doble A. El viernes, 26 de abril de 2013, en un desafío frente a Barceloneta jugó en todas las posiciones defensivas.

A pesar de su corpulencia es un corredor rápido, lo que, unido a su astucia, le ha permitido ser un exitoso estafador de bases (73). Particularmente es un “ladrón fino” del tercer cojín. Fue miembro del equipo Nacional de Puerto Rico en los XVI Juegos Panamericanos celebrados en Guadalajara México en el 2011. En el 2012 formó parte de la selección de Puerto Rico, que obtuvo la medalla de plata en el prestigioso Torneo Internacional de Béisbol de Haarlem, Holanda. En ese torneo, Puerto Rico derrotó a Estados Unidos en el tercer partido, 3-2. “Toño” anotó una de las tres carreras de Puerto Rico que resultó ser histórica, ya que fue la carrera número 4,000 anotada en el Estadio Pim Müller de Haarlem, Holanda. Puerto Rico cerró la ronda clasificatoria de ese torneo invicto (6-0) al derrotar a China Taipéi con jonrón y tres empujadas para “Toño”. Curiosamente, la temporada regular de 2012 fue la peor de “Toño”, ya que jugó lesionado y solamente bateó para .145. Sin embargo, recuperado de la lesión, se desquitó en la postemporada de 2012 conectando para .429 y Utuado obtuvo su tercer subcampeonato nacional. También logró una destacada actuación en el Torneo Internacional de Béisbol de Haarlem, Holanda, en 2012.

Toño ha guiado a los Montañeses a dos campeonatos nacionales (2007 y 2014) y a un subcampeonato (2012).

Su meta es alcanzar los 500 hits, le faltan 41, por lo que necesitará, como mínimo, dos temporadas adicionales para lograrlo. Tiene 40 años, pero me dijo ayer (sábado 19 de febrero), “estoy en excelentes condiciones y no me duele una uña”.